El Domingo es ¿ el Día del Señor ?

INTRODUCCION

En épocas ancestrales, existió un varón llamado  Jeroboam quien buscó competir contra la adoración a Dios valiéndose del engaño y la usurpación. Tras pedir consejo intentó reemplazar al mismo Dios confeccionando becerros de oro para luego declarar al pueblo: “he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto” (1R12:28). De esa manera, le atribuyó a sus dioses el milagroso éxodo israelita llevado acabo ciertamente por Jehová.

Nuevo Dios, nuevas reglas. El reemplazar al Dios del cielo le llevo prontamente a reemplazar las ordenes de El. Estas tenían mucho en común con lo que el Creador había anteriormente estipulado. Jeroboam ordenó sacerdotes y creó festividad al octavo mes, en el día 15, cuando en realidad la festividad ordenada divinamente debía ser celebrada el séptimo mes (Lv 23:34).

Hoy, nos encontramos en la misma encrucijada de tiempos de Jeroboam, pues el hombre ha seguido los pasos de este enemigo de Dios ideando sus propios métodos de adoración. Sea por rebeldía, dinero, o simple comodidad, todos, en cierto grado, hemos sido parte de este mal proceder. Por ejemplo, son muchos los que quieren ejercer, y con mucho ánimo, un cristianismo devoto, pero cuando aprendemos que la verdad de las Escrituras es contraria a lo que conocemos y practicamos, llegamos hasta ahí. Apenas vemos comprometidas nuestras creencias decidimos optar por lo fácil, ignorar, y así, profesamos un cristianismo creado por nosotros.

Si observamos el problema a un nivel corporativo, nos percatamos que el cristianismo mismo ha sido víctima del, por así decirlo, “legado de Jeroboam” al anular y cambiar ciertas ordenes divinas por ideas humanas. Tal vez el caso más característico que podemos nombrar al respecto es el tema del domingo, día al que han titulado como “día del Señor”, y al que otros han catalogado además como “el día de reposo”, habiendo nacido en reemplazo del reposo que Dios dispuso para la humanidad. El día sábado era el séptimo de la semana dedicado a la adoración en el cual se observaba un descanso sagrado sin trabajo ni quehaceres seculares y que forma parte de la legislación divina en el centro de los famosos 10 mandamientos, pero antiguos poderes terrenales cambiaron los tiempos, acción que también afectó la semana, y de esa manera el séptimo día se convirtió en el domingo (en la mayoría de los países).

Esto, para el lector cotidiano de la Biblia no es ninguna sorpresa, pues ya se nos había advertido que cierto poder “pensará en cambiar los tiempos y la ley” (Daniel 7:25), y lo que vemos hoy, es solo el cumplimiento de una profecía dada hace miles de años atrás. Es interesante, y muy significativo, por demás, notar que la profecía dice “pensará en cambiar…”, ¿Puede alguien cambiar algo estipulado por Dios? De inmediato respondemos que no, sin embargo, este poder piensa en su corazón que ha cambiado la Ley divina y los tiempos, pero el precepto de Dios permanece inmutable. Para Dios, entonces, el sábado sigue siendo el séptimo día, y la Escritura nos dice “más el séptimo día es descanso para Jehová tu Dios” (Exodo 20:10).

Así como Jeroboam cambió la festividad que se realizaba el mes séptimo para el mes siguiente, el hombre ha cambiado la adoración del séptimo día para el día siguiente. Hay una gran semejanza en estos acontecimientos, pero, a lo que principalmente debemos prestar atención, es al hecho de que Dios no aprueba cambios en sus métodos de adoración. El no quiere que instauremos algún principio cuyo origen se halle en la mente humana y lo hagamos pasar como algo que se halle en las páginas de las Sagradas Escrituras, El quiere que se le obedezca de acuerdo a Su voluntad, no que se le obedezca de acuerdo a la nuestra, y este respeto debe tenerse para con todos los mandatos celestiales (véase Lucas 16:10), ya sean mandatos “grandes” o “pequeños” tal y como da a entender el relato Bíblico que citamos al principio.


Una enseñanza significativa. Ante esta ilegítima adoración creada por Jeroboam, Dios envió un profeta para amonestar el pecado, quien además dio señal para corroborar su proferido mensaje celestial (1R 13:1-3). Al final de una serie de inconvenientes (1R 13:4-6), el rey invitó al siervo de Dios a su hogar para comer e incluso recibir presente, pero este rechazó su hospitalidad engañosa, pues Dios le ordenó “No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres”  (1R 13:8-9) [1].

Salió, pues, el profeta de la presencia del rey y volvió a casa conforme al mandato de Jehová. Conociendo este acontecimiento un “profeta”, fue a encontrarse con aquel enviado del Señor y hallándole le hizo la misma invitación del rey (1 R 13:15). La respuesta a tal convite fue la misma ya dada a Jeroboam, pero además “le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua” (1R 13:18). El profeta de Dios entonces accedió (1R13:19), y por no hacer caso a lo que Dios mismo le había ordenado, tal hecho trajo repercusiones catastróficas (1R 13:20-22).

 

En este relato, al profeta se le dió una orden clara de parte de Dios, y, por cuanto vino de Dios, no debió dudar de ella. Así, cualquier afirmación contraria resulta ser una falacia. De hecho, el falso profeta se basó en la supuesta aparición de un ángel que traía un mensaje distinto al ya dado, y la Biblia, muy sabiamente, nos advierte diciendo: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gl 1:8).

 

El mismo error fue cometido por nuestros primeros padres en el Edén, pues se les dijo que no comieran de la fruta prohibida o morirían (Gn 2:17). Pero Satanás les dijo que al comerla “no moriréis” (Gn 3:4).

 

Por tanto, cualquier persona que proporcione un mensaje distinto a un mensaje dado anteriormente por Dios, resultará ser un mensaje falso. De hecho, las palabras que el falso profeta habló al profeta de Dios denotaban claramente su fraudulento origen, ya que si al siervo de Dios se le entregaron claras pautas a seguir, y un ángel dice algo contrario a lo determinado por el mismo Dios, no puede ser un mensaje proveniente del cielo.


Repitiendo la historia. Muchos, y sin saberlo, desechan mandatos divinos por escuchar principios que el hombre ha creado en su propio corazón, como Jeroboam (1R12:33). Principios que alguien en épocas lejanas debió inventar y que se siguen hoy por simple tradición. El deber de cada cristiano, sin embargo, es poner en armonía sus costumbres y prácticas religiosas con la Biblia siguiendo la expresa voluntad de Dios y desechar de sí lo que va en contra de la Escritura.


Al igual que el denominado “profeta” que engañó al enviado de Dios contradiciendo la orden divina, personas de iglesia predican mensajes que contradicen lo que Dios ha dictaminado. Dios dice sábado, los hombres dicen domingo, y, de la misma manera que aquel profeta engañador, también aparentan basarse en una fuente divina, en este caso, en la Biblia. Pero existe una diferencia, que muchos cristianos hacen y enseñan sin saber, y eso para nosotros debería ser lamentable, y a la vez, el motor que nos mueva a revelar esta solemne verdad relegada de la mente humana

ANALISIS BIBLICO

El cristianismo ha adoptado como día de adoración y culto al domingo. Muchos han sostenido que este día tomó el lugar del sábado del decálogo[2] convirtiéndose en el nuevo día de reposo santo y dedicado a Dios a tal punto de llamarlo "el sábado cristiano" observándose en virtud de los 10 mandamientos. Un hermano asistía a la iglesia congregacional en su país Brasil, la cual tenía (y digo tenia porque no se si lo tendrá hoy) un canto para su escuela dominical que llegaba a un punto que decía "quien trabaja en domingo del Señor está robando". Por supuesto que al considerar al domingo como el día del Señor, y no nuestro, una exhortación tal es bastante entendible. En Colombia, un estudiante universitario de la Iglesia Evangélica Central de Quibdó, no quiso rendir un examen en domingo, pues para el joven "el domingo es 'El día de Dios', como lo es para un judío o para un adventista el Shabath"[3]

Por otro lado, hay quienes consideran al domingo como una institución religiosa desligada del cuarto mandamiento del decálogo que habría surgido solo como tiempo libre para realizar cultos, pero en ningún momento a modo de mandamiento. Esta última posición es la más popular dentro del cristianismo y los argumentos para solventar el día son los mismos que los del primer punto.

Sea cual sea la posición que creamos, el asunto clave a tratar es el siguiente ¿Qué dice la Biblia respecto al domingo? ¿Es un día especial o designado para la liturgia religiosa?(independiente del punto de vista adoptemos de él). Solo encontraremos la respuesta a estas interrogantes al poner a prueba los argumentos emitidos a favor del día domingo con la Escritura.

El escritor Henrik Johan Ibsen dijo “la mayoría nunca tiene la razón”. Veamos si en lo que atañe a este tema tiene razón.

Antes de comenzar, la regla para corroborar todo argumento es la siguiente: Solo usaremos la Bíblia.

El domingo en los evangelios

Tal vez se sorprendería al observar que no existe verso alguno en la Palabra de Dios que hable acerca del domingo como un día de adoración especial o de reposo. Quienes sostienen esto, se basan en que, como la resurrección de Cristo y ciertas apariciones de El ocurrieron ese día, entonces, la razón de ser del domingo es precisamente esa. En pocas palabras, dicen: Cristo resucitó el domingo, por lo tanto el día del Señor es el domingo. Gruyters dice que “con la muerte y resurrección de Jesús las comunidades cristianas transfirieron para el domingo la reunión litúrgica semanal”[4]  . Ciertos sacerdotes y copresentadores del programa EWTN escribieron un libro en el cual afirman que el día se observa porque “el domingo de pascua Jesucristo resucitó de los muertos”[5] .

Este argumento, sin embargo, se basa en suposiciones y no en hechos. Los textos acerca de la resurrección nada dicen acerca de un cambio del sábado para el domingo, o que el domingo es ahora un día para la liturgia religiosa. Solamente muestran que la resurrección fue realizada el “primer día de la semana”, pero insistir en que ese acontecimiento es un argumento Bíblico que pruebe la observancia dominical, es “pensar más de lo que está escrito” (1Co 4:6).  ¿Qué tal revisar uno por uno todos los textos concernientes a la resurrección?. A cada pasaje le haremos estas tres preguntas: (1)¿Dice que se cambió el sábado para el domingo? (2)¿Fue asignado el domingo como día de liturgia religiosa? (3)¿Dice que el domingo es el día del Señor?.

 

“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.” Mateo 28:1

 

1. ¿Dice que se cambió el sábado para el domingo? NO
2. ¿Fue asignado el domingo como día de liturgia religiosa? NO
3. ¿Dice que el domingo es el día del Señor? NO

 

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.” Marcos 16:1

 

1. ¿Dice que se cambió el sábado para el domingo? NO
2. ¿Fue asignado el domingo como día de liturgia religiosa? NO
3. ¿Dice que el domingo es el día del Señor? NO

 

“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.” Lucas 24:1

 

1. ¿Dice que se cambió el sábado para el domingo? NO
2. ¿Fue asignado el domingo como día de liturgia religiosa? NO
3. ¿Dice que el domingo es el día del Señor? NO

 

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.” Juan 20:1

 

1. ¿Dice que se cambió el sábado para el domingo? NO
2. ¿Fue asignado el domingo como día de liturgia religiosa? NO
3. ¿Dice que el domingo es el día del Señor? NO

Lo mismo podemos decir acerca de las apariciones de Cristo, o el evento de Pentecostés donde los discípulos fueron revestidos por el Espíritu Santo, en ningún lugar se alude que en razón de esos eventos el domingo pasare a ser un día de reposo o de reunión regular.

Fue un domingo cuando Tomás creyó que Cristo resucitó, y lo que hacen ciertos cristianos es tomar esa ocasión e inflarla de tal manera para decir que el domingo es “el día de la fe”,  y por lo tanto, un día especial. Lejos de entregar con dicha afirmación alguna validez al culto dominical, solo se ratifica la falta de evidencias al hacer uso de una exageración inconsecuente. De hecho, cada “argumento” da testimonio de lo anterior. Por ejemplo, antiguamente, el evento de la resurrección no era la razón principal con la cual se basaba el culto dominical como hoy en día. Se sostenía que el domingo era “el día del Señor” porque fue en el “primer día de la semana” cuando Dios creó el mundo. Dichas ideas solo son consideradas como argumento Bíblico por personas con preconceptos, pero para aquel que siendo objetivo busque claras pruebas acerca de este tema, son ilegítimas.

"Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas." Amós 3:7

Cristo ordenó la Cena del Señor (Mar. 14:24-25), el lavamiento de pies (Juan 13:14-15) y el bautismo (Mateo 28:19-20), pero no hay ordenanza o sugerencia para celebrar o conmemorar la resurrección. Si Jesús hubiera querido establecer un memorial de su resurrección, tal deseo lo hubiera revelado claramente así como hizo con lo demás. El divino Maestro nunca dijo “vengan y celebremos mi resurrección” o “reúnanse en domingo en memoria de mi”, sino que dijo “id y haced discípulos… bautizándolos”  (Mt 28:19), “Id por todo el mundo y predicad el evangelio” (Mr 16:14). Pensándolo bien, tanto la muerte y resurrección de Cristo son eventos de suma importancia para el cristiano ¿Cuál merecería un día memorial? Posiblemente ambos, pero la Biblia no lo establece. Ninguna de las declaraciones de Cristo insinúa el deseo de establecer un recordatorio de la resurrección. Es el evento lo importante de la resurrección y no el día en que esta se llevó acabo

La única reunión en domingo localizada en los evangelios se encuentra en Juan 20:19, pero no es un texto que enseñe que los discípulos estaban reunidos para conmemorar la resurrección, pues María les había dado antes la buena nueva de la resurrección pero ellos no creyeron (Juan 20:18; el texto paralelo [Marcos 16:9-11] muestra que cuando María les contó no creyeron). Entonces ¿Se puede decir que esa reunión se debió de alguna manera a la resurrección de Jesús? Claro que no, ya que los discípulos no podrían estar celebrando algo que no creían. De hecho, el texto deja clara la razón de esa reunión, que era “por miedo a los judíos”.

Nada más puede encontrarse en los evangelios.

El domingo en el resto de la Biblia

Solo encontramos referencias al domingo en dos pasajes más, en Hechos 20:7 y en 1Corintios 16:2.

Hechos 20:7. Quienes quieren sostener aquí un “día” de culto harían bien en observar que el relato completo habla de una reunión de la noche hasta el alba, eso, por supuesto, no es un “día”. Los discípulos estuvieron reunidos en lo que ahora llamamos “sábado de noche” y como los días en la Biblia se cuentan de puesta de sol a puesta de sol[6], entonces Lucas (quien escribió) dice que estaban reunidos “el primer día de la semana”. Si se usa este texto para justificar la práctica religiosa en domingo ¿por qué no se efectúa en las iglesias el domingo tal y como es descrito en el pasaje, es decir, de la noche hasta el alba? ¿Por qué se busca  acomodar el texto para hacer creer que los discípulos se reunían ese día cuando el pasaje claramente solo los muestra reunidos en la parte oscura del día? Resulta presuntuoso, además, buscar multiplicar una reunión en “reuniones” como práctica regular en la iglesia primitiva.

Es interesante notar que cuando el relato dice respecto a Pablo “y les enseñaba” y “disertaba”, en el griego se usa la palabra dialegomai cuyo significado es dialogar o discutir. Así, las palabras del apóstol debieron haber tenido la forma de una conversación, lo que da testimonio de que esta era una reunión más familiar en la cual se dialogó y conversó, y no una reunión litúrgica de iglesia. El mismo periodo de tiempo en el que se hallaban reunidos (noche-madrugada) lo corrobora aún más.

También se ha querido hacer creer que Hechos 20:7 enseña que el domingo era el día en que los discípulos celebraban la santa cena (el “partir el pan” lo interpretan como refiriéndose a esa celebración). El texto efectivamente dice que se partió el pan el “primer día de la semana”, pero de ahí a declarar que por el hecho de que una sola vez en la Biblia se diga que se partió el pan en domingo signifique que los cristianos tenían como acto regular celebrar la Santa Cena en ese día, es entrar en fuertes especulaciones.

Pablo debía marcharse pronto, y despedirlo realizando una Santa Cena sería lo más lógico, pero muy difícilmente podría ser una Santa Cena ya que el relato dice que partió el pan, comió… y salió (verso 11) lo que implica ninguna solemnidad. Ni siquiera hay referencia al vino.

Hechos 20:7 es, paradójicamente, una prueba contundente de que los cristianos no tenían una estima especial por el día domingo, ya que no se le da ningún adjetivo para resaltarlo como un día peculiar. El libro de Hechos fue escrito alrededor del año 61 A.C y ya en esa época solo se le designa como “primer día de la semana” y no como día de la resurrección o día del Señor como posteriormente en literatura extrabíblica se le ha llamado.

Quien lea el Nuevo Testamento sin ningún preconcepto, jamás verá en Hechos 20:7 razón alguna para creer que en domingo los cristianos se reunían regularmente. Muy honestamente el cardenal James Gibbons declara: “Podrás leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrarás ni una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras mandan la observancia religiosa del sábado, el día que nosotros nunca santificamos”[7] . Siguiendo esta línea, el Dr. Neander (luterano) dice: “El festival del domingo, como todos los demás festivales, fue siempre solamente una ordenanza humana, y estuvo lejos de las intensiones de los apóstoles establecer un mandamiento divino al respecto -- lejos de la mismas y de la Iglesia apostólica primitiva -- el transferir las leyes del sábado al domingo”[8]. Estos son solo algunos cristianos que honradamente admiten el vacío Bíblico respecto al domingo. Y hay muchos más.

1Corintios 16:2. Este es uno de los textos más tergiversados, pues muchos quieren enseñar que aquella colecta era una ofrenda realizada en los servicios religiosos de la iglesia. Pablo dice que esto lo ordenó en las iglesias de Galacia, pero aquella declaración resulta ambigua. Es común que en las iglesias se den avisos para hacer ciertas obras, pero eso no significa que estas se realicen dentro de la iglesia, sino que se ordenan en la iglesia. ¿Pero como saber el significado de las palabras de Pablo? ¿La ofrenda específica que alude el apóstol se realizó dentro de las iglesias, o solamente se ordenó en las iglesias y debía ser apartada en casa, por ejemplo?

Una persona que tenga en mente al domingo como un día de reunión eclesiástica pensará de inmediato que la ofrenda era dentro de la iglesia. Pero la Biblia no enseña que el “primer día de la semana” sea uno de reunión regular como muchas iglesias consideran hoy. La palabra de los hombres enseña al domingo como día de reunión regular, pero la Palabra de Dios nada dice respecto a eso… Bajo esta perspectiva resulta bastante obvio que las ofrendas no eran en la iglesia. Pero eso no es todo.

Los donativos debían ser puestos “aparte”. En el griego dice “par heautou” que significa literalmente “consigo mismo”. ¿Qué quiere decir esto? Significa que cada persona debía separar algo “consigo mismo… guardándolo”(1Co 16:2), obviamente que esto no puede ser en la Iglesia, ya que el dinero se quedaba con uno, no en la bandeja de las ofrendas. Muchos traductores han entendido que ese “consigo mismo” es equivalente a “en casa”, como la Biblia de Jerusalén que dice “cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar” o la Biblia Nacar Colunga que dice “cada uno ponga aparte en su casa lo que bien le pareciere”. Adicionalmente comentamos que esta colecta realizada el “primer día de la semana” fue iniciativa de los cristianos de Macedonia y Acaya (Romanos 15:25-26) y que “concluiría” una vez cumplida su labor (Romanos 15:28).

La Biblia nunca ha enseñado que el domingo sea un día de reunión regular para conmemorar la resurrección de Jesús. Tales enseñanzas pueden ser encontradas en literatura extrabíblica y en predicaciones contemporáneas, pero no en “la Palabra profética más segura” (2Pedro 1:19).

Se incurre en una reprobación total de Dios cuando se enseña algo que la Biblia en realidad no expone. Moisés escribió “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene” (Deuteronomio 4:2). Un principio importante que se desprende de estas palabras es que nadie puede agregar o quitar algo a la Palabra de Dios. En Apocalipsis 22:18-19 podemos ver este claro principio cuando dice “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”.

Juan Pablo II afirmó en una encíclica que “A los discípulos de Cristo se pide de todos modos que no confundan la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación del día del Señor, con el « fin de semana », entendido fundamentalmente como tiempo de mero descanso o diversión”[9]. Incluso hasta sostiene que “El domingo se presenta así como el modelo natural para comprender y celebrar aquellas solemnidades del año litúrgico, cuyo valor para la existencia cristiana es tan grande que la Iglesia ha determinado subrayar su importancia obligando a los fieles a participar en la Misa y a observar el descanso, aunque caigan en días variables de la semana” [10].

Se le da al domingo mucha importancia, una importancia hasta Bíblica. Ciertos movimientos religiosos, tanto evangélicos como católicos, están uniéndose para “defender al domingo” haciéndolo un día de descanso obligatorio. Tal caso podemos verlo en Alemania, donde se “declaró parcialmente anticonstitucional la legislación sobre la apertura de comercios minoristas en domingo que rige en Berlín” gracias a “la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica, que habían denunciado la práctica de abrir los comercios los domingos en la capital alemana”[11] . Lo mismo ha ocurrido (y seguirá ocurriendo), en otros países.

El hombre está proclamando a viva voz que el domingo debe ser un día de descanso, pero la Biblia guarda silencio respecto a esta declaración. No están haciendo más que un intento de añadir conceptos humanos en boca de Dios de la cual jamás salió palabra acerca del domingo como el común de las iglesias conoce.

Debemos tener claro que "ninguna mentira procede de la verdad" (1Juan 2:21), es decir, no puede ser verdadero un mensaje que falle aunque sea en un solo punto, pues, como se dijo, "ninguna" mentira procede de la verdad. Por eso el apóstol Pablo también es tajante cuando declara que “un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9). Por tanto, ¡cuán importante es el lugar en donde servimos a Dios y nos congregamos!

 

Quien quiera ver cierta transferencia del sábado al domingo está haciendo lo mismo que los fariseos, de los que Jesús dijo “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9).

 

Referencias:

 

[1] La razón para tal orden muy probablemente sea la señalada por Mathew Henry: “Dios prohibió a su mensajero que comiera o bebiera en Betel para mostrar su aborrecimiento por su idolatría y apostasía de Dios, y para enseñarnos a no tener comunión con las obras de las tinieblas”.

 

[2] Algunos teólogos que podríamos nombrar siendo partidarios de esta visión dominical serían Jonathan Edwards, Gisbertus Voetius, William Paley & James Augustus Hessey.

 

[3] Diario semana: http://www.semana.com/nacion/corte-motivos-religiosos-estudiantes-pueden-cambiar-fecha-prueba-del-icfes/147036-3.aspx

 

[4] Antonio H. M. Gruyters. Santificar sábado o domingo, pag 7

 

[5] John Trigilio Jr & Kenneth Brighenti. Catolicismo para Dummies, pag 203

 

[6] Se ha intentado hacer creer que Lucas no uso el cómputo Bíblico para contar los días, sino que hizo uso del sistema romano. Esa teoría no puede ser solventada ya que el mismo periodo de tiempo “primer día de la semana” en el griego se utiliza la palabra “sabbaton” que comúnmente se refiere al sábado, pero en este caso, al igual que en Lucas 18:12 (donde se usa “sabbatou” para “semana”), designa a la semana en su conjunto. Si Lucas denomina a la semana usando “sabbaton” es obvio que tiene en mente el sistema Bíblico judío y no el romano.

 

[7] Cardenal James Gibbons, The Faith of Our Fathers, (La fe de nuestros padres), edición 88, pag, 89

 

[8] Dr. Augustus Neander, The History of the Christian Religion and Church (La historia de la religión e iglesia cristianas) , Henry John Rose, tr. (1843), pag, 186

 

[9] Juan Pablo II, Encíclica “Dies Domini” (Día Domingo), párrafo 4 en su introducción. En el párrafo 7 dice: “Este es un día que constituye el centro mismo de la vida cristiana”.

 

[10] Dies Domini, Capítulo V, párrafo 79. Cuando afirma “aunque caigan en días variable de la semana” se refiere a festividades creadas por la Iglesia Católica en las cuales también se manda a descansar. Dentro de estas fiestas católicas se halla el domingo semanal.

 

[11] (1) http://www.lasextanoticias.com/noticias/ver/no_trabajaras_en_domingo/194011
(2) http://www.thetrumpet.com/?q=6782.5295.0.0

Adicionalmente comentamos que esta colecta realizada el “primer día de la semana” fue iniciativa de los cristianos de Macedonia y Acaya (Romanos 15:25-26) y que “concluiría” una vez cumplida su labor (Romanos 15:28).