El estado de los muertos

INTRODUCCION

Con el pasar de los siglos, el hombre ha incrementado notoriamente su conocimiento. Dios, a través del profeta Daniel, aseguró que en el tiempo del fin “la ciencia aumentará” (Daniel 12:4). En efecto, si hacemos una comparación de los siglos III y XXI apreciamos el claro avance tecnológico que ha logrado satisfacer más y más las necesidades del hombre.


Los avances en campos tales como la alimentación, la movilización, el desarrollo médico, los extensos tratamientos psiquiátricos, entre otros, son avances que han mejorado la calidad de vida de las personas en respuesta a sus necesidades y/o problemas, pues el hombre siempre se ha visto interesado en mantener su estabilidad física y psicológica. Pero, a pesar del abundante avance científico, el hombre ha sido incapaz de resolver el aparente problema de la muerte, aunque la inutilidad del ser humano para solucionar este dilema no ha sido impedimento para que haya creado múltiples “respuestas” que pretenden explicar que sucede con los difuntos. En efecto, el dolor y sufrimiento que provoca la muerte al decirnos que nunca más podremos hablar o acariciar a nuestros hermanos fallecidos, a provocado (como en otros ámbitos de la vida) el deseo de crear, en la medida de lo posible, ciertas “soluciones” para que el hombre se presente lo más estable posible ante este mal.


Un ejemplo claro de esto lo notamos en el hecho de que es algo muy común escuchar en los funerales frases como “paso a mejor vida” o “ahora es una estrella que nos cuida”. Incluso en la televisión, no hace mucho, salió una meditación cristiana en la cual se afirmaba que el día de la muerte era el más importante para nosotros, ya que en ese momento recibimos la vida eterna.


La relevancia que ha alcanzado esta temática ha provocado múltiples maneras de interpretar la muerte; diversas culturas han tratado de explicar en cierta medida el porqué de esta. En principio, se intento resolver este enigma creando tendencias ideológicas, que entre otras cosas, revelan estados en donde no se considera el fin de la vida, sino la permanencia de esta en otro plano existencial, como, por ejemplo, en la cultura egipcia, donde existía lo que se conoce como “el libro de los muertos” el cual contenía ciertos conjuros que podían ayudar al difundo en su estadía en el Inframundo para salir victorioso del juicio de Osiris, y así, su alma pudiera ir al paraíso.  

 

Todas estas declaraciones tienen (y tuvieron) como propósito entregar consolación y esperanza, muchas veces de parte de personas bien intencionadas. Pero es importantísimo tener en claro, a la luz de la Biblia (el libro con la respuesta a este mal), lo que en verdad sucede con los muertos, ya que teniendo una idea equivocada, se está con un pie dentro del campo espiritista.

 

De San Gregorio se narra un hecho interesante. El ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio.

 

Así como el caso de Gregorio, hay más personas quienes han sido testigos de apariciones en sus sueños.


¿Son reales estas apariciones? ¿Qué pasa entonces con las apariciones que no son en sueños, sino en la relidad?

 

El siguiente artículo busca explicar estas interrogantes apelando al fundamento Biblico que debemos tener presente.

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¿Las personas que mueren van al cielo de inmediato?

Para entender el tema de la muerte es necesario conocer lo que es el alma.

 

Existen dos tipos de visiones para entender este concepto, la visión holística y la dualista.

 

La primera trata el término alma como un sinónimo de entereza, es decir, el ser humano en su totalidad, que el hombre en realidad es lo que se conoce como alma.

 

¿Alguna vez escuchó que el hombre posee una sustancia inmaterial llamada alma dentro de sí?. Este es el concepto dualista, e interpreta el alma como una entidad consciente que todo ser humano posee en su interior. Esta última es la más popular.  

 

Ahora bien, ¿Qué posición es la correcta?.

 

Si usted cree que Dios al crear al hombre puso en él un alma. Por favor acompáñeme al instante Biblico de la creación:

 

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” Génesis 2:7

 

La palabra resaltada, en el idioma original hebreo es nefesh, y es esta palabra la que se traduce en muchos pasajes como "alma". Su equivalente en griego es psuje.

 

El texto citado muestra que el término alma es el resultado final del proceso dinámico de la creación divina (el hombre -dice el texto- “fue un ser [nefesh] viviente), y no una sustancia puesta dentro de nosotros.

 

El cuerpo fue formado del polvo de la tierra, es decir, Dios moldeó nuestro cuerpo pero este aún era materia inerte. Entonces el Creador sopla el "aliento de vida", y es en ese instante que el hombre "fue" (resultado) un nefesh viviente.

 

La muerte, por tanto, sería el proceso inverso de la vida. Osea, un cuerpo sin aliento de vida, es simplemente, como dijimos, materia inherte. No sirve. El apóstol Santiago tenía muy claro el concepto al hacer su analogía:

 

"Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta." Santiago 2:26

 

No hay vida en el cuerpo cuando falta el aliento

 

La Biblia explica que el aliento de vida que Dios nos da vuelve a El en el instante de nuestra muerte:

 

“y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.” Eclesiastés 12:7

 

Volviendo a nuestra palabra nefesh, esta significa literalmente "garganta que respira". El Diccionario Strong's dice que es: "propiamente criatura que respira", eso, obviamente, apunta a cualquier ser. Es por esto que en Génesis 1:20 encontramos que a las criaturas marinas y a las aves del cielo se les llama "seres vivientes", donde la palabra seres también resulta ser nefesh. Esta misma idea la encontramos en el verso 21 de este mismo capítulo que dice "..y todo ser (nefesh) viviente que se mueve", también en el verso 24 que describe a los animales terrestres como "seres vivientes", en Apocalipsis 16:3, donde se dice que "murió todo ser vivo que había en el mar", y en muchos textos más.

 

De manera que tenemos lo siguiente:

 

1. Toda especie marina es un nefesh viviente.

2. Toda criatura que vuela es un nefesh viviente.

3. Todo animal terrestre es un nefesh viviente.

4. El hombre es un nefesh viviente.

 

Debemos considerar también el importante detalle de que cada ser que existe en el mundo que se mueva se le cataloga como "nefesh viviente", lo que implica necesariamente que también existen nefesh muertas, es decir, criaturas, seres o personas muertas.

 

En números 6:1-21 se habla acerca del antiguo voto nazareo que consistía en dedicarse a Jehová por un tiempo. Durante ese lapso, la persona no podía, entre otras cosas, "acercarse a persona muerta” (Números 6:6). En este texto la palabra néfesh fue traducida como persona. En el mismo libro, en el capítulo 31 verso 19 leemos “Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona..” donde nuevamente para persona se usa néfesh.

 

En Eclesiastés 6:7 (ver también verso 3) leemos:

 

"Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia"

 

La palabra resaltada en hebreo es nefesh. Cada dimensión de la persona humana está implícita en esa palabra; nuestro pasaje confirma eso claramente. El alma tiene aspiraciones espirituales como también físicas. El alma tiene "todo lo que desea" (6:2). Esto incluye los deseos físicos, como el anhelo de comida (6:7) o de algo visible (6:9), pero también incluye deseos espirituales, tales como honores (6:2) o "bienes" (6:3). Es digno de notar que todas las partes de la persona humana están involucradas en ese deseo: la boca (6:7), los ojos (6:9), los pies (6:8) y la persona humana (6:2). Así, cuando Eclesiastés dice que "su deseo [alma] no se sacia", quiere decir que todo el ser humano no está satisfecho.

La correcta concepción de lo que la Biblia define como alma nos ayuda a dicernir lo que es de Dios y lo que es del Enemigo. Muchos quienes han recurrido a espiritistas procurando consultar a un conocido ya fallecido, han sido testigos de apariciones en las cuales hasta se les da dirección respecto a lo que deben hacer en su vida. Sin embargo, no podemos decir que quien se manifiesta es en verdad la persona buscada, pues la Biblia declara:

 

"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" Eclesiastés 9:5-6

 

"Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos" Salmos 146:4

 

La Biblia compara a la muerte con un sueño (Gn 47:30; Deu 31:16; Dn 12:2; Jn 11:11-14; etc). A pesar de que para el ser humano la muerte sea un viaje sin retorno, para Dios es solamente como si durmieramos, es por esa razón que la Biblia afirma que "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven" Lucas 20:38. Para El no estamos muertos, sino dormidos, eso se ve claramente cuando Cristo dice "Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle" Juan 11:11. Obviamente que la persona que puede decirle al fallecido Lázaro "ven afuera" (Juan 11:43-44), puede perfectamente decir: "cuando ustedes mueren, para mi en realidad es como si duermieran, pues puedo despertarlos"  

 

La persona cuando muere, "vuelve al polvo" (Génesis 3:19). De ahí que la Biblia diga que serán despertados "muchos de los que duermen en el polvo de la tierra" Daniel 12:2

 

La esperanza que el cristiano posee respecto a la vida futura no es una basada en la enseñanza popular que esgrime la obtención de la vida eterna del justo en el momento de su muerte, sino más bien en la promesa futura de la resurreción (Jn 11:24 ; 1Ts 4:13-18 ; 1Co 15:51-52; Fil 3:10-11)

 

¿Y que entonces de las apariciones?. La Biblia afirma que Satanás se disfraza como angel de luz (2Co 11:14), por lo que, no es de extrañar entonces haber escuchado de apariciones. El es el padre de la mentira (Juan 8:44) quien busca seguir enseñando el primer engaño dicho en la tierra "no moriréis" (Gn 3:4). Lo que escuchamos en el mismo cristianismo referente al estado consciente de los muertos no es más que la misma mentira proferida en el Edén expuesta de manera distinta, y usando como argumento, la Biblia misma. Por eso es importante conocer lo que la Escritura enseña en relacion al estado de los muertos, pues "escudo y adarga es su verdad" (Salmos 91:4). 

 

*Para profundizar algunos textos relacionados al "alma" véase:

"malas interpretaciones"